El problema de la vivienda en Euskal Herria Sur. El por qué y el cómo del problema. Un análisis de clase.
Índice:
1. LOS FEROCES DATOS QUE HAY QUE EXPLICAR.
Primer dato estructural clave. La Encuesta Base de Necesidades de Vivienda 1999 halló sólo un 6,4% de familias de la Comunidad Autónoma Vasca (C.A.V.) residentes en viviendas en alquiler. En el Censo de 1991 el porcentaje era del 9,9%. Contraste total con los países de la Unión Europea donde en 1995 los había en los que más de la mitad de las viviendas están alquiladas (Alemania el 62%, Holanda el 53%), en otros dos países lo estaba el 40% o más (Austria el 45% y Dinamarca el 42%,), en otros cinco lo estaba el 32% o más (Suecia y Francia 38%, Bélgica el 37%, Reino Unido el 34%, Portugal el 32%). España es el caso anómalo: 14% en el censo de 1991, 12,9% en 1997.
Una de cada diez familias de la Comunidad Autónoma Vasca (más de 70.000) son las que según los embusteros datos del EUSTAT de este año 2001 presentan necesidad de cambio, acceso a primera vivienda o rehabilitación de la que ya poseen. Esos datos son embusteros porque al hacer la Encuesta de necesidades de vivienda el Eustat eliminó a los jóvenes que decían necesitar vivienda pero que no tenían ingresos propios. El Eustat cuenta así sólo los necesitados solventes. Los que no tienen recursos no son necesitados para este despiadadamente capitalista cálculo.
Un feroz dato de agosto de 2001: para las 3.597 viviendas de protección oficial ofertadas por el Gobierno vascongado se presentaron 78.588 solicitantes. La adjudicación de las ayudas se convierte así en una lotería.
Otros feroces datos de agosto de 2001. De un informe del Departamento de Vivienda de la C.A.V. presentado en rueda de prensa el día 3 por el consejero Joseba Azkarraga y el viceconsejero de Vivienda Iñaki Zabala:
una vivienda usada tiene un precio medio de 600.000 pesetas el metro cuadrado en Donostia, de 457.000 en Gasteiz, y de 390.000 en Bilbao.
En Donostia el precio medio de una vivienda libre nueva es de 489.000 pesetas por metro cuadrado, en Gasteiz de 420.000 pesetas, y en Bilbao de 382.000 pesetas.
El alquiler cuesta una media de 116.000 pesetas al mes, según ese informe.
La Oficina municipal de Vivienda de Gasteiz situaba el 3 de octubre de 2001 el precio medio de los pisos en alquiler en 83.000 pesetas al mes. Nótese que el inquilino medio europeo paga un alquiler que sólo supone una quinta parte de sus ingresos.
Compárense esos precios con los ingresos de la gente. La Encuesta de Salarios en la industria y los servicios del español Instituto Nacional de Estadística señalaba un salario medio mensual en el primer trimestre de 2000 de 253.264 ptas para la CAV y de 230.864 para Nafarroa. SON MEDIAS. Lo cual supone que hay muchísimos trabajadores con sueldos muy inferiores. Por citar sólo un dato: en enero de este año de 2001 había en la C.A.V. 95.000 personas ocupadas con salarios por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) fijado para el 2001 en 72.120 pesetas mensuales. A las que habría que añadir los muchos pensionistas que tampoco llegan a esa cantidad. Y en la C.A.V. hay 35.000 familias con todos sus miembros en paro.
En el Estado español las familias dedican a la vivienda y gastos asociados (luz, electricidad, agua) entre el 25 y el 39% de sus gastos (según su nivel de ingresos). Y, según datos del Ministerio de Fomento, en el segundo trimestre de 2001 el esfuerzo necesario para comprar una vivienda nueva suponía el 45%% del salario medio familiar. Ese dato es UNA MEDIA que subía a ser el 63% del salario medio familiar en la Comunidad Autónoma Vasca.
En el mes de junio de 2000 se publicó la Encuesta de pobreza y desigualdades 2000 de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Según la cual había 132.609 personas que señalaban desear constituir un nuevo hogar independiente y que decían no poder hacerlo por falta de recursos económicos, lo que representa un 15% de la población total de 18 a 44 años.
El principal rasgo socio-demográfico que identifica a las personas que desearían vivir de forma independiente y no lo pueden hacer por ausencia de recursos económicos es su juventud, con un 93% de personas con problemas de independización entre los 18 y 34 años.
El segundo rasgo es que los que más anhelan esta independización son la gente joven con cierta cualificación. El 76,5% del total tienen estudios secundarios o terciarios.
El tercer rasgo a destacar es la importancia que tiene la ocupación entre las personas consideradas. Los ocupados representan el 65,1% del colectivo (23,6% de desempleados y 11,3% de inactivos).
ES DECIR que tener estudios más que primarios y tener trabajo NO resuelve el problema de independizarse en la sociedad vasca actual.
El origen de las dificultades de independización entre quienes estarían dispuestos y dispuestas a independizarse en el corto plazo (79.619 personas), se concentra en la dificultad de acceso a una vivienda propia (el 91% carecen de vivienda de propiedad) y en el elevado riesgo de pobreza (el 38,5% podría considerarse en riesgo de pobreza grave) o de ausencia de bienestar (hasta un 80,6% podría situarse por debajo de los umbrales necesarios para acceder a niveles mínimos de bienestar).
A la vista de estos datos nadie puede extrañarse de lo que muestra el «Retrato de juventud 1999-2000» del Gobierno de la C.A.V. presentado el lunes 10 de diciembre de 2001 por el director de Juventud de ese Gobierno, José Luis Madrazo, en una rueda de prensa en Bilbao: Se trata de la tercera edición de este estudio bianual, que se realiza obteniendo de otras encuestas sociológicas del Gobierno de la C.A.V. los datos referidos a los jóvenes. En total se han tomado los datos de 9.000 jóvenes entrevistados. Según ese RETRATO, preguntados sobre los problemas que más les preocupan, los jóvenes menores de 29 años de la C.A.V. sitúan en primer lugar el paro (70%) y en segundo el precio de la vivienda (27%).
Ahora bien los datos realmente clave son éstos: Hoy, por cada 100 pesetas que vale una vivienda, tras abonar los intereses, se acaban pagando 170. Esas 170 pesetas se reparten así: 70 pesetas se las lleva la banca, 72 pesetas los propietarios del suelo y promotores y sólo 28 pesetas se dedican a pagar lo construido incluidos materiales y mano de obra.
Por supuesto existen alternativas positivas y necesarias para construir y entregar a quien las necesita viviendas por las que se paguen sólo esas 28 pesetas, en vez de las 170. Si se hiciera otra política distinta de la bestial, injusta, desigual y depredadora política capitalista actual.
Lo que hay que explicar es quien está detrás, quien se beneficia de la especulación con la vivienda. En el año 2000 por ejemplo el precio de la vivienda subió un 21% en la C.A.V. y un 18% en Navarra
Pero lo que hay que explicar es cómo y por qué hemos llegado a una situación en la que casi no hay oferta de vivienda en alquiler y en la que para comprar la vivienda hay que pagar 170 por lo que cuesta 28. De forma que haya tantos que no pueden pagar 170 y padezcan así la que, después de la del hambre, es la segunda carencia más grave pensable: la de un techo bajo el que cobijarse.
Y para eso es imprescindible contar la Historia. Pero antes de contarla es preciso hacer una mínima descripción de la situación de los que tienen la difícil suerte de comprar una vivienda.